lunes, 10 de abril de 2017


Diego Sánchez Martínez
Evaluación de los componentes curriculares.
De los elementos que configuran el currículum esta como base la enseñanza, dentro de la misma encontramos componentes como los objetivos, contenidos y metodologías, los cuales son fundamentales en la evaluación de los contenidos curriculares de la educación los cuales despiertan  controversias sobre la forma de evaluación en nuestro sistema educativo mexicano. Es evidente que la evaluación sistemática ha sido la forma más sencilla de generar las observaciones valorativas en la asignación de una evaluación educativa (calificar); las formas, los métodos y las estrategias de evaluación presentadas en la actualidad buscan medir la capacidad cognitiva de los alumnos y con ello lograr establecer estatus y asignaciones de crecimiento intelectual con respecto al resultado obtenido en la evaluación sistemática que presenta.
A partir de esto, se ha generado un cambio para realizar  nuevas formas de presentar los contenidos formativos a los alumnos, objetivos a lograr, pretensiones e intenciones educativas que son vitales para la mejora educativa y con ello se pueda calificar. No obstante, la evaluación es el elemento central en el sentido de que "centra y orienta" a los demás elementos, los reconduce y pone a prueba su potencial educativo.
En todo sistema es necesaria la evaluación como factor capaz de producir información sistemática y veraz que reoriente sus elementos y estructura. En la enseñanza, la evaluación adquiere un significado particular el cual se presenta como mecanismo permanente de control de las condiciones de funcionamiento y de los resultados del sistema de comunicación didáctica (Pérez Gómez, 1988). La evaluación adquiere una importancia singular como instrumento de comprobación y validación de la estrategia didáctica, de los procesos de enseñanza-aprendizaje y de los modelos de funcionamiento vigentes en el sistema.
Si bien ahora, la evaluación no tiene la misma consideración ni juega el mismo papel en cada una de las perspectivas curriculares que se trabajan. Según Grundy (1991), el enfoque del currículum “influye en la forma de contemplar la evaluación y la valoración”; pero, al mismo tiempo, la forma de plantear la evaluación influye en el diseño y desarrollo del currículum. Posiblemente, al aplicar la evaluación en las instituciones escolares entremos en la interrogante sobre la forma de evaluación del currículum, involucrando si esta va dirigida a los alumnos, centros de trabajo, profesores o todos en conjunto.
Primeramente debemos enfocar que la evaluación al currículo debe cumplir un estándar hacia los objetivos que se persiguen en cada plantel educativo y que involucra a todos los actores escolares, sin olvidar que la evaluación permite analizar la situación de desarrollo general dentro de las instituciones escolares, con este objetivo se debe definir el ¿Para qué enseñar?, debido que esta es la base a fijarse nuestro objetivo general como logro a desarrollar; dentro de los objetivos estaría el ¿Qué enseñar?, en este, se definen los componentes y los materiales y recursos a utilizar para el logro de la primer interrogante y finalmente el ¿Cómo enseñar?, a lo cual el docente es el encargado por medio de la planeación de establecer las actividades y formas de aprendizaje para maximizar el logro de conocimiento adquirido en los alumnos.
A partir de lo anterior, debemos establecer las características y metodologías a utilizar, ya sea de manera individual dentro del salón de clase o de manera socializada entre todos los partícipes de la institución; establecido lo anterior, debemos de considerar para nuestra evaluación el concepto constructivista de la evaluación, es decir, el apoyo pedagógico de las condiciones de trabajo para nuestros alumnos y el desarrollo de actividades adecuadas e intenciones de mejora cognitiva en conjunto con los diseños curriculares establecidos.
Dentro del diseño curricular hay que establecer los procesos de enseñanza-aprendizaje, desde la intervención del alumno que es el que construye su propio conocimiento, hasta los medios que guiaran los procesos, un ejemplo de estos son: la información organizada, modelos de acción a realizar, los formularios de indicaciones y la corrección de errores educativos dentro y fuera de los contextos escolares.
Desarrollando lo anterior, también debemos de contemplar el aprendizaje significativo para nuestros alumnos, en la actualidad sabemos que la globalización es un proceso que nos exige a las instituciones educativas un logro de objetivos concretos que deben de ser integrados al proceso educativo de los alumnos, para ello, los docentes en el proceso de la evaluación debemos hacer un espacio esencial en el logro de las habilidades y capacidades que permitirán a los egresados de cada una de las instituciones el debido desarrollo de conocimientos significativos (aprendizajes para la vida, SEP), ha esto, debemos incluir modificaciones o adecuaciones según el contexto escolar de cada institución debido a la mejora de las situaciones de aprendizaje presentes en las comunidades escolares.
Finalmente, complementar a la evaluación en cada una de sus directrices, la evaluación inicial, la cual comprende desde el inicio del ciclo para conocer la situación del evaluado; evaluación formativa, la cual, permitirá conocer el proceso de aprendizaje que lleva el evaluado y la manera de cómo se puede apoyar pedagógicamente para la mejora del proceso de aprendizaje y por ultimo tenemos la evaluación sumativa con la cual se sabrá el avance de cada sujeto evaluado y el proceso por el cual se ha determinado su evaluación hasta el momento de considerar una calificación designada y con ello considerar si se han alcanzado las intenciones educativas desde el inicio que se ha planteado la evaluación pedagógica.
De acuerdo al desarrollo de lo anterior, entendemos el proceso de evaluación de los contenidos curriculares como una situación de progreso en nuestras formas de considerar a la evaluación dentro de las instituciones, ya sea de manera global o personal esta debe ser considerada una oportunidad de mejora en cada una de las implicaciones dentro de las actividades escolares; aceptar a la evaluación como una posibilidad de superación permitirá a los evaluados modificar sus prácticas y metodologías para un progreso educativo constante con el fin de logro a los objetivos globales de superación educativa en México.

BIBLIOGRAFÍA.
GRUNDY, S. (1991): Producto a praxis del currículum. Madrid, Morata. Pág. 101.
PEREZ GOMEZ A. (1988): “El pensamiento practico del profesor. Implicaciones de la formación del profesorado”. En villa (coord.), Perspectivas y problemas de la función docente. NARCEA, MADRID.

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