Diego Sánchez Martínez
Evaluación de los componentes curriculares.
De los elementos que configuran el
currículum esta como base la enseñanza, dentro de la misma encontramos
componentes como los objetivos, contenidos y metodologías, los cuales son fundamentales
en la evaluación de los contenidos curriculares de la educación los cuales despiertan controversias sobre la forma de evaluación en
nuestro sistema educativo mexicano. Es evidente que la evaluación sistemática
ha sido la forma más sencilla de generar las observaciones valorativas en la asignación
de una evaluación educativa (calificar); las formas, los métodos y las estrategias
de evaluación presentadas en la actualidad buscan medir la capacidad cognitiva
de los alumnos y con ello lograr establecer estatus y asignaciones de
crecimiento intelectual con respecto al resultado obtenido en la evaluación sistemática
que presenta.
A partir de esto, se ha generado
un cambio para realizar nuevas formas de
presentar los contenidos formativos a los alumnos, objetivos a lograr,
pretensiones e intenciones educativas que son vitales para la mejora educativa
y con ello se pueda calificar. No obstante, la evaluación es el elemento central
en el sentido de que "centra y orienta" a los demás elementos, los
reconduce y pone a prueba su potencial educativo.
En todo sistema es necesaria la
evaluación como factor capaz de producir información sistemática y veraz que
reoriente sus elementos y estructura. En la enseñanza, la evaluación adquiere
un significado particular el cual se presenta como mecanismo permanente de
control de las condiciones de funcionamiento y de los resultados del sistema de
comunicación didáctica (Pérez Gómez, 1988). La evaluación adquiere una
importancia singular como instrumento de comprobación y validación de la
estrategia didáctica, de los procesos de enseñanza-aprendizaje y de los modelos
de funcionamiento vigentes en el sistema.
Si bien ahora, la evaluación no
tiene la misma consideración ni juega el mismo papel en cada una de las perspectivas
curriculares que se trabajan. Según Grundy (1991), el enfoque del currículum
“influye en la forma de contemplar la evaluación y la valoración”; pero, al
mismo tiempo, la forma de plantear la evaluación influye en el diseño y
desarrollo del currículum. Posiblemente, al aplicar la evaluación en las
instituciones escolares entremos en la interrogante sobre la forma de
evaluación del currículum, involucrando si esta va dirigida a los alumnos,
centros de trabajo, profesores o todos en conjunto.
Primeramente debemos enfocar que
la evaluación al currículo debe cumplir un estándar hacia los objetivos que se
persiguen en cada plantel educativo y que involucra a todos los actores
escolares, sin olvidar que la evaluación permite analizar la situación de
desarrollo general dentro de las instituciones escolares, con este objetivo se
debe definir el ¿Para qué enseñar?, debido que esta es la base a fijarse
nuestro objetivo general como logro a desarrollar; dentro de los objetivos estaría
el ¿Qué enseñar?, en este, se definen los componentes y los materiales y
recursos a utilizar para el logro de la primer interrogante y finalmente el ¿Cómo
enseñar?, a lo cual el docente es el encargado por medio de la planeación de
establecer las actividades y formas de aprendizaje para maximizar el logro de
conocimiento adquirido en los alumnos.
A partir de lo anterior, debemos
establecer las características y metodologías a utilizar, ya sea de manera
individual dentro del salón de clase o de manera socializada entre todos los partícipes
de la institución; establecido lo anterior, debemos de considerar para nuestra evaluación
el concepto constructivista de la evaluación, es decir, el apoyo pedagógico de
las condiciones de trabajo para nuestros alumnos y el desarrollo de actividades
adecuadas e intenciones de mejora cognitiva en conjunto con los diseños
curriculares establecidos.
Dentro del diseño curricular hay
que establecer los procesos de enseñanza-aprendizaje, desde la intervención del
alumno que es el que construye su propio conocimiento, hasta los medios que
guiaran los procesos, un ejemplo de estos son: la información organizada,
modelos de acción a realizar, los formularios de indicaciones y la corrección de
errores educativos dentro y fuera de los contextos escolares.
Desarrollando lo anterior, también
debemos de contemplar el aprendizaje significativo para nuestros alumnos, en la
actualidad sabemos que la globalización es un proceso que nos exige a las
instituciones educativas un logro de objetivos concretos que deben de ser
integrados al proceso educativo de los alumnos, para ello, los docentes en el
proceso de la evaluación debemos hacer un espacio esencial en el logro de las
habilidades y capacidades que permitirán a los egresados de cada una de las
instituciones el debido desarrollo de conocimientos significativos (aprendizajes
para la vida, SEP), ha esto, debemos incluir modificaciones o adecuaciones según
el contexto escolar de cada institución debido a la mejora de las situaciones
de aprendizaje presentes en las comunidades escolares.
Finalmente, complementar a la evaluación
en cada una de sus directrices, la evaluación inicial, la cual comprende desde
el inicio del ciclo para conocer la situación del evaluado; evaluación formativa,
la cual, permitirá conocer el proceso de aprendizaje que lleva el evaluado y la
manera de cómo se puede apoyar pedagógicamente para la mejora del proceso de
aprendizaje y por ultimo tenemos la evaluación sumativa con la cual se sabrá el
avance de cada sujeto evaluado y el proceso por el cual se ha determinado su evaluación
hasta el momento de considerar una calificación designada y con ello considerar
si se han alcanzado las intenciones educativas desde el inicio que se ha
planteado la evaluación pedagógica.
De acuerdo al desarrollo de lo
anterior, entendemos el proceso de evaluación de los contenidos curriculares
como una situación de progreso en nuestras formas de considerar a la evaluación
dentro de las instituciones, ya sea de manera global o personal esta debe ser
considerada una oportunidad de mejora en cada una de las implicaciones dentro
de las actividades escolares; aceptar a la evaluación como una posibilidad de superación
permitirá a los evaluados modificar sus prácticas y metodologías para un
progreso educativo constante con el fin de logro a los objetivos globales de superación
educativa en México.
BIBLIOGRAFÍA.
GRUNDY, S. (1991): Producto a
praxis del currículum. Madrid, Morata. Pág. 101.
PEREZ GOMEZ A. (1988): “El pensamiento
practico del profesor. Implicaciones de la formación del profesorado”. En villa
(coord.), Perspectivas y problemas de la función docente. NARCEA, MADRID.
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